Mi enfoque no se basa en consejos genéricos de libros, sino en la vivencia integrada, la ciencia del comportamiento y la práctica clínica somática. Entiendo perfectamente la niebla de la disonancia cognitiva y la adicción química porque yo misma transité y superé ese camino.
Combinando más de 10 años de estudio en el comportamiento humano con mi trayectoria previa en la gestión de entornos de alta exigencia, comprendo la complejidad de sostener una vida activa, una carrera o una familia mientras por dentro estás atravesando un trauma relacional.
Por ello, abro únicamente 3 espacios individuales por semana para brindar una intervención estratégica de alta proximidad, confidencialidad absoluta y máxima contención.